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  • 2 juin 2026 à 14h44 #1393

    Hola, aquí va mi reflexión.
    Gonzalo Zavala

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    27 mai 2026 à 18h08 #1385

    Estoy de acuerdo que recuperar la dimensión del sentimiento, articulada a nuestro pensar, representa una gran riqueza para la recuperación de nuestras experiencias y la reflexión sobre ellas. Les comparto a continuación unos apuntes que hice en la bitácora que llevé durante el desarrollo del proyecto cuya línea de tiempo anteriormente compartí. Creo que en ella se refleja la importancia de las emociones como un poderoso impulsor del proceso de este proyecto.

    « En la tercera semana de agosto del 2025 me empezó a dar vueltas en la cabeza la posibilidad de hacer mi proyecto final de la Especialidad en Educación Popular en torno a un proyecto para la recuperación de la memoria histórica de La Venta del Astillero, la población en la que vivo, proyecto que tendría en el horizonte la intención de que su población tomara conciencia del valor de su historia y también de los desafíos y oportunidades presentes para el cuidado de su tejido social y del medio ambiente.
    Uno de los detonantes fue haber escuchado una conferencia sobre Investigación Acción Participativa, misma que me dejó con muchos deseos de tener una práctica directa propia, en comunidades abiertas y no en instituciones educativas. https://www.youtube.com/watch?v=_qJ_CjJcCfs&t=3521s
    Mi primer impulso fue investigar en la IA (Gemini) información histórica sobre La Venta del Astillero y también sobre el Bosque de la Primavera. La información me cautivó y se me ocurrió pedirle a Gemini me generara dos imágenes basadas en su conocimiento sobre la historia de los ecosistemas de la Zona. Le pedí así que la primera imagen fuera una vista aérea de cómo se podría haber visto la Zona Metropolitana en el Año Cero de nuestra Era. (Imagen insertada en medios). La segunda imagen fue sobre cómo se habría visto el poblado de la Venta del Astillero en el Siglo XVIII, también una vista aérea (imagen insertada en medios).
    Para el sábado 23 de agosto estaba más animado y decidido a hacer una primera incursión a la Ex Hacienda de la Venta del Astillero y al primer cuadro del pueblo. Adjunto también las fotos. Cuando visitaba la Ex Hacienda me topé con un guardia que trabaja en la empresa agrícola que compró al menos parte de la Ex Hacienda, creo que se llamaba David o Daniel y el me comentó que trabaja ahí y que se cuenta una historia de un par de niños que persiguiendo una rata dieron con una bolsa con pepitas de oro, y quisieron ir a comprar algo a una tienda del pueblo y el tendero les dijo que eso que traían no servía, se los quitó y les regaló a cambio no recuerdo si unos dulces o unas monedas. En esta visita tomé fotos de la parte rehabilitada de la hacienda (la que compró la empresa agrícola), también de la parte que se ve más abandonada. Asimismo, de la parroquia de la Venta del Astillero, dedicada a la Virgen de Guadalupe y del parque central con su quiosco.
    Me olvidaba decir que el gusto de saber sobre el ecosistema de la zona me llevó a buscar una aplicación que me ayudara a reconocer plantas y árboles. Aproveché los día de prueba de la aplicación « Picture This », que me encantó. Con ella pude reconocer especies de árboles que hay en mi fraccionamiento « El Campestre ». Los árboles que más me gustó descubrir fueron los sicomoros, el roble australiano, el fresno silvestre mexicano, el fresno blanco, sauces llorones, entre otros. También corroboré la presencia de cedro blanco, tulipán de la india y otros árboles en el parque central del pueblo. En la acera de enfrente de la Ex Hacienda también vi una línea de matas de naranja agria.
    Es importante que decidí estudiar la Especialidad Superior en Educación Popular porque en mi jubilación me gustaría dedicarme a hacer educación popular, educación comunitaria, promoción cultural, en algún pueblo de México, de hecho ya he visto varias opciones, y esta podría ser una oportunidad de comenzar a hacer proyectos en esa dirección.
    Me gusta pensar que a diferencia de otros proyectos en el que he sido facilitador, aquí soy miembro de la comunidad así que seré parte de los protagonistas de proyecto. También me gusta pensar que en la Venta del Astillero hay realidades contrastantes y clases sociales diferentes: comerciantes, oficios, maestros, habitantes del fraccionamiento cerrado en el que vivo, naves industriales, también migrantes en las vías. En fin, una realidad diversa y me atrae que una propuesta pueda permitirme hacer educación popular para esa pluralidad de actores. Imagino posibles proyectos futuros de colaboración y solidaridad entre todos ellos.
    Hablé en días pasados con mis maestros Hernán y Silvia de la especialidad, quienes me animaron a seguir adelante, solo cuidando de acotar bien lo que puedo hacer de aquí a diciembre, pues lo que debo entregar como trabajo final de la especialidad es la sistematización de lo hecho.
    Por cierto, encontré después un link de un video de YouTube en el que un productor de contenido hace un pequeño reportaje en moto de La Venta del Astillero: »

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    27 mai 2026 à 17h57 #1383

    Compañeras, les comparto esta línea de tiempo que me sirvió como punto de referencia en la sistematización de un proyecto que recientemente terminé. Ojalá sea de utilidad.
    Gonzalo

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    14 mai 2026 à 18h29 #1375

    Hola, les he comentado sobre mi experiencia como profesor en un instituto de educación superior diocesano en Guadalajara, México, en donde se procura « formar a los catequistas del siglo XXI » para que respondan a los nuevos retos de la evangelización. Entre las herramientas que se les ofrecen destacan, entre otras, la renovación de las estrategias didácticas, la búsqueda de lenguajes y medios más acordes a las nuevas generaciones, la construcción de una pastoral que salga de las parroquias y vaya al encuentro de los jóvenes en los espacios urbanos reales en que estos conviven, el diálogo intercultural y, sobre todo, un profundo sentido de comunidad, trabajo colaborativo, diálogo y colaboración.
    Sin embargo, no parece haber un deseo igualmente profundo de renovar la forma en que se promueven las relaciones al interior de los equipos directivos y docentes, en donde priva una lógica más bien vertical, de individualismo, de falta de trabajo colaborativo y una limitación de los espacios de reunión a temas administrativos en donde no queda tiempo para hablar de los temas que realmente preocupan a los profesores: ¿’cómo están los estudiantes?, ¿qué dificultades están teniendo para aprender?, ¿qué prácticas pedagógicas están siendo más exitosas?, ¿qué tan bien está funcionando el programa de estudios?, etc. El tránsito a una modalidad 100% virtual hace más difícil lograr este espíritu de comunalidad, dado que ya no hay oportunidad de que directivos, docentes y estudiantes se encuentren en los pasillos, en la cafetería, en las aulas físicas…
    Esto que se fue construyendo en el día a día y a través de los años no es, sin embargo, lo que se visualizó cuando se fundó la institución, hace unos 12 años. Al principio, el sueño era el de una comunidad participativa, vigorosa, activa. ¿Qué fue pasando en el camino? ¿Qué fuerzas inhibieron que este sueño se fuera construyendo? ¿Qué prácticas, sin embargo, sí han podido permanecer y han permitido al menos conservar un mínimo sentido de cohesión y de pertenencia? ¿Qué podría hacerse, aun dentro de las condiciones de la virtualidad, para trazar nuevos caminos que hagan posible este anhelo originario?

    4 mai 2026 à 18h57 #1366

    Hola, gracias por las preguntas, invitan a compartir. Volviendo a ellas, comparto ahora por aquí que yo me he ido formando en el tránsito por varias regiones de mi país, viviendo lo mismo en grandes ciudades que en pequeñas ciudades, pueblos e incluso comunidades rurales. A menudo me he mudado también dentro de una misma ciudad, así que desde que a los 23 años quise hacerme independiente, ¡me he mudado de domicilio 28 veces!
    Actualmente, sostengo dos prácticas educativas: una como coordinador de investigación e innovación educativa en la Provincia de México y otra como profesor de asignatura en una institución diocesana de educación superior, en la que me hago cargo de la línea sociológica de la formación de catequistas de todas las edades, hermanas y algunos sacerdotes. En esta última institución estoy desde el 2018 y en la primera, de las RSCJ, desde el 2019.

    De estas prácticas educativas conservo registros de diferentes tipos: documentos, fotografías, videos. A este respecto, me gustaría comentar que, como área de investigación e innovación, promovimos en 2019 el proyecto de crear un repositorio digital en el cual las y los educadores pudieran compartir sus producciones y también la provincia pudiera ofrecerles recursos hechos por las religiosas, tanto de valor histórico como para la formación. Este proyecto lamentablemente está medio parado debido a problemas tecnológicos.

    En cuanto a la memoria de la historia de nuestro país, yo creo que muchos mexicanos ubicamos la etapa prehispánica, la conquista española, los tres siglos de etapa colonial, la guerra de Independencia, la Revolución Mexicana. Los más católicos seguramente podrán hacer referencia de la Reforma Cristera.

    Del pasado más reciente permanecen vivos en el imaginario la derrota del PRI (Partido Revolucionario Institucional, partido « oficial » que se mantuvo en el poder por más de 70 años), los primeros gobiernos del Partido Acción Nacional, el regreso del PRI en manos de Enrique Peña Nieto y, finalmente, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su movimiento MORENA, y su cuarta transformación Desde luego, el triunfo de la primera mujer para el cargo como presidenta de la República.

    De manera más puntual, acontecimientos como la matanza de estudiantes en el 68, el terremoto de 1985, la irrupción de la revolución zapatista en Chiapas en enero de 1994. la matanza de estudiantes de Ayotzinapa en 2014, o catástrofes naturales como el huracán Otis que destruyó Acapulco, Guerrero, apenas hace algunos años. Y desde luego la llegada al poder de Claudia Sheinbaum, la primera presidenta mujer en la historia de nuestro país, del partido MORENA.

    Dado que estaré apoyando al equipo de Comunidad Crece, de mi práctica educativa quiero por ahora solo retomar mi labor como docente de asignatura en el Instituto Superior de Catequética al que antes me referí. Desde 2018 probablemente he tenido unos 800 estudiantes, desde los 21 hasta los 70 años, la mayor parte mujeres, tal vez la mitad laicas, un 40% hermanas de distintas congregaciones y un 10% de sacerdotes.

    Mi sueño fue poder fomentar el pensamiento crítico en mis estudiantes, incluso en asignaturas que tocan la religión, como « Sociología de la Religión » o aquellas en las que hay que abordar temas polémicos, como la revolución juvenil y temas relativos a la ideología de género. Lo he podido hacer, La principal área de oportunidad que veo es el reto de « hacer comunidad » en un contexto que por razones históricas tiende a individualizar el trabajo docente, y la cohesión docente y estudiantil cuando se trabaja 100% en línea, como ocurrió a partir del 2020, en que desapareció la modalidad presencial como efecto colateral de la pandemia de COVID-19, entre otros factores. Mi certeza es que si logramos construir comunidad, eso impactará favorablemente en todos, especialmente en beneficio del aprendizaje de nuestros estudiantes.

    Veré la oportunidad de compartir algo de mis percepciones con alguno de mis compañeros docentes de ISCA. Por lo pronto, comparto esta canción, que me anima: https://www.youtube.com/watch?v=Nb1VOQRs-Vs&list=RDNb1VOQRs-Vs&start_radio=1

    Uno de los momentos más significativos en la evolución de mi práctica educativa dentro del ISCA fue una conversación con Hernán Scibona, mientras estudiaba la especialidad superior en educación popular en el Instituto del Profesorado del Sagrado Corazón de Argentina. Él me ayudó a ver cómo mi práctica ahí podía potenciarse con el apoyo del enfoque y las herramientas de la educación popular-comunitaria.

    ¡Saludos desde Guadalajara, México!