gzavala
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Hola, les he comentado sobre mi experiencia como profesor en un instituto de educación superior diocesano en Guadalajara, México, en donde se procura “formar a los catequistas del siglo XXI” para que respondan a los nuevos retos de la evangelización. Entre las herramientas que se les ofrecen destacan, entre otras, la renovación de las estrategias didácticas, la búsqueda de lenguajes y medios más acordes a las nuevas generaciones, la construcción de una pastoral que salga de las parroquias y vaya al encuentro de los jóvenes en los espacios urbanos reales en que estos conviven, el diálogo intercultural y, sobre todo, un profundo sentido de comunidad, trabajo colaborativo, diálogo y colaboración.
Sin embargo, no parece haber un deseo igualmente profundo de renovar la forma en que se promueven las relaciones al interior de los equipos directivos y docentes, en donde priva una lógica más bien vertical, de individualismo, de falta de trabajo colaborativo y una limitación de los espacios de reunión a temas administrativos en donde no queda tiempo para hablar de los temas que realmente preocupan a los profesores: ¿’cómo están los estudiantes?, ¿qué dificultades están teniendo para aprender?, ¿qué prácticas pedagógicas están siendo más exitosas?, ¿qué tan bien está funcionando el programa de estudios?, etc. El tránsito a una modalidad 100% virtual hace más difícil lograr este espíritu de comunalidad, dado que ya no hay oportunidad de que directivos, docentes y estudiantes se encuentren en los pasillos, en la cafetería, en las aulas físicas…
Esto que se fue construyendo en el día a día y a través de los años no es, sin embargo, lo que se visualizó cuando se fundó la institución, hace unos 12 años. Al principio, el sueño era el de una comunidad participativa, vigorosa, activa. ¿Qué fue pasando en el camino? ¿Qué fuerzas inhibieron que este sueño se fuera construyendo? ¿Qué prácticas, sin embargo, sí han podido permanecer y han permitido al menos conservar un mínimo sentido de cohesión y de pertenencia? ¿Qué podría hacerse, aun dentro de las condiciones de la virtualidad, para trazar nuevos caminos que hagan posible este anhelo originario?Hola, gracias por las preguntas, invitan a compartir. Volviendo a ellas, comparto ahora por aquí que yo me he ido formando en el tránsito por varias regiones de mi país, viviendo lo mismo en grandes ciudades que en pequeñas ciudades, pueblos e incluso comunidades rurales. A menudo me he mudado también dentro de una misma ciudad, así que desde que a los 23 años quise hacerme independiente, ¡me he mudado de domicilio 28 veces!
Actualmente, sostengo dos prácticas educativas: una como coordinador de investigación e innovación educativa en la Provincia de México y otra como profesor de asignatura en una institución diocesana de educación superior, en la que me hago cargo de la línea sociológica de la formación de catequistas de todas las edades, hermanas y algunos sacerdotes. En esta última institución estoy desde el 2018 y en la primera, de las RSCJ, desde el 2019.De estas prácticas educativas conservo registros de diferentes tipos: documentos, fotografías, videos. A este respecto, me gustaría comentar que, como área de investigación e innovación, promovimos en 2019 el proyecto de crear un repositorio digital en el cual las y los educadores pudieran compartir sus producciones y también la provincia pudiera ofrecerles recursos hechos por las religiosas, tanto de valor histórico como para la formación. Este proyecto lamentablemente está medio parado debido a problemas tecnológicos.
En cuanto a la memoria de la historia de nuestro país, yo creo que muchos mexicanos ubicamos la etapa prehispánica, la conquista española, los tres siglos de etapa colonial, la guerra de Independencia, la Revolución Mexicana. Los más católicos seguramente podrán hacer referencia de la Reforma Cristera.
Del pasado más reciente permanecen vivos en el imaginario la derrota del PRI (Partido Revolucionario Institucional, partido “oficial” que se mantuvo en el poder por más de 70 años), los primeros gobiernos del Partido Acción Nacional, el regreso del PRI en manos de Enrique Peña Nieto y, finalmente, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su movimiento MORENA, y su cuarta transformación Desde luego, el triunfo de la primera mujer para el cargo como presidenta de la República.
De manera más puntual, acontecimientos como la matanza de estudiantes en el 68, el terremoto de 1985, la irrupción de la revolución zapatista en Chiapas en enero de 1994. la matanza de estudiantes de Ayotzinapa en 2014, o catástrofes naturales como el huracán Otis que destruyó Acapulco, Guerrero, apenas hace algunos años. Y desde luego la llegada al poder de Claudia Sheinbaum, la primera presidenta mujer en la historia de nuestro país, del partido MORENA.
Dado que estaré apoyando al equipo de Comunidad Crece, de mi práctica educativa quiero por ahora solo retomar mi labor como docente de asignatura en el Instituto Superior de Catequética al que antes me referí. Desde 2018 probablemente he tenido unos 800 estudiantes, desde los 21 hasta los 70 años, la mayor parte mujeres, tal vez la mitad laicas, un 40% hermanas de distintas congregaciones y un 10% de sacerdotes.
Mi sueño fue poder fomentar el pensamiento crítico en mis estudiantes, incluso en asignaturas que tocan la religión, como “Sociología de la Religión” o aquellas en las que hay que abordar temas polémicos, como la revolución juvenil y temas relativos a la ideología de género. Lo he podido hacer, La principal área de oportunidad que veo es el reto de “hacer comunidad” en un contexto que por razones históricas tiende a individualizar el trabajo docente, y la cohesión docente y estudiantil cuando se trabaja 100% en línea, como ocurrió a partir del 2020, en que desapareció la modalidad presencial como efecto colateral de la pandemia de COVID-19, entre otros factores. Mi certeza es que si logramos construir comunidad, eso impactará favorablemente en todos, especialmente en beneficio del aprendizaje de nuestros estudiantes.
Veré la oportunidad de compartir algo de mis percepciones con alguno de mis compañeros docentes de ISCA. Por lo pronto, comparto esta canción, que me anima: https://www.youtube.com/watch?v=Nb1VOQRs-Vs&list=RDNb1VOQRs-Vs&start_radio=1
Uno de los momentos más significativos en la evolución de mi práctica educativa dentro del ISCA fue una conversación con Hernán Scibona, mientras estudiaba la especialidad superior en educación popular en el Instituto del Profesorado del Sagrado Corazón de Argentina. Él me ayudó a ver cómo mi práctica ahí podía potenciarse con el apoyo del enfoque y las herramientas de la educación popular-comunitaria.
¡Saludos desde Guadalajara, México!
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